<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><!-- generator="FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)" --><feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">    <title>La evolución de las máquinas</title>    <subtitle>La idea de este blog es publicar los relatos de ciencia ficción que muy de vez en cuando escribo. Si tengo que elegir un subgénero, me incluno por lo que se conoce como Hard Science Fiction o CF dura.</subtitle>    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://mecaevolucion.blogcindario.com/"/>    <id>http://mecaevolucion.blogcindario.com/</id>    <updated>2009-02-01T23:12:00+01:00</updated>    <generator>FeedCreator 1.7.2-ppt (info@mypapit.net)</generator><link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://mecaevolucion.blogcindario.com/atom.xml" />    <entry>        <title>Asalto a una astronave</title>        <link rel="alternate" type="text/html" href="http://mecaevolucion.blogcindario.com/2009/02/00001-asalto-a-una-astronave.html"/>        <published>2009-02-01T19:09:11+01:00</published>        <updated>2009-02-01T19:09:11+01:00</updated>        <id>http://mecaevolucion.blogcindario.com/2009/02/00001-asalto-a-una-astronave.html</id>        <author>            <name>Tecnonucleo</name>        </author>        <summary type="html">&lt;meta content=&quot;text/html; charset=utf-8&quot; http-equiv=&quot;CONTENT-TYPE&quot; /&gt;&lt;title&gt;&lt;/title&gt;&lt;meta content=&quot;OpenOffice.org 3.0  (Win32)&quot; name=&quot;GENERATOR&quot; /&gt;&lt;style type=&quot;text/css&quot;&gt;&lt;!--		@page { margin: 2cm }		P { margin-bottom: 0.21cm }--&gt;&lt;/style&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Esta es una aventura sobre robots yalien&amp;iacute;genas. Y sobre un general humano propenso a la depresi&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Hac&amp;iacute;a ya un largo a&amp;ntilde;o que los wagsasediaban la Tierra con su flota de astronaves. Sin embargo, ahora alparecer los bombardeos desde el espacio se comenzaban a hacer cadavez m&amp;aacute;s espaciados. Los humanos segu&amp;iacute;an arrinconados en su planetanatal. La raza de peque&amp;ntilde;os pero muy inteligentes seres capaces demoverse dentro de sus naves a velocidades superiores a las de la luzlos hab&amp;iacute;a tomado completamente por sorpresa. Solo pudieron resistirgracias a la ayuda brindada por sus propias creaciones: lasinteligencias artificiales. Parad&amp;oacute;jicamente las computadoras de lossofisticados wags estaban bastante m&amp;aacute;s limitadas. Sin embargo, noeran pocos los que especulaban que esta limitaci&amp;oacute;n se deb&amp;iacute;a arestricciones impuestas por ellos mismos. Y los detractores de lainteligencia artificial eran los que hac&amp;iacute;an m&amp;aacute;s hincapi&amp;eacute; en estateor&amp;iacute;a pues les habr&amp;iacute;a el camino a las especulaciones m&amp;aacute;sagoreras. De todas formas, no era f&amp;aacute;cil para ellos rebatir elargumento de que de no haber sido por los mecacerebros a esta alturaya no existir&amp;iacute;an humanos debatiendo absolutamente nada. O por lomenos humanos en libertad...&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;La &amp;oacute;rbita de la tierra se hab&amp;iacute;aconvertido en un cementerio plagado de restos de astronaves muertas.Aunque tambi&amp;eacute;n representaba un cementerio real, pues no eran pocoslos wags que flotaban con sus cuerpos en estado deplorable debido asu exposici&amp;oacute;n a las condiciones extremas del espacio. Era evidenteque los misiles terrestres hab&amp;iacute;an causado estragos entre la flotawag. En el poco tiempo que hab&amp;iacute;an tenido para prepararse para laguerra, las computadoras gubernamentales hab&amp;iacute;an coincidido enrecomendar a sus creadores que la clave de la victoria (por lo menosen cuanto a defensa) estaba en el perfeccionamiento de la tecnolog&amp;iacute;amisil&amp;iacute;stica. Fabricar astronaves de combate en el corto plazo estabafuera de toda l&amp;oacute;gica. Por lo tanto, se crearon y renovaron dise&amp;ntilde;osde misiles de los m&amp;aacute;s variados tipos. Desde peque&amp;ntilde;os modelos dereconocimiento t&amp;aacute;ctico hasta monstruos at&amp;oacute;micos.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Dentro de la principal sala deoperaciones del Palacio de Defensa, el general Manuel Juncos estabaal mando de la misi&amp;oacute;n militar m&amp;aacute;s compleja y ambiciosa jam&amp;aacute;srealizada por ning&amp;uacute;n ej&amp;eacute;rcito humano. El objetivo era secuestraruna de las astronaves wag que merodeaban en la &amp;oacute;rbita baja delplaneta. No estaba solo, claro. Lo acompa&amp;ntilde;aba un buen n&amp;uacute;mero deoficiales de alto rango con el fin de controlar y prestar asistenciasi as&amp;iacute; les era requerido. Adem&amp;aacute;s, estaban en contacto con lasprincipales autoridades de los ej&amp;eacute;rcitos de las dem&amp;aacute;s potenciasmundiales. Pero lo m&amp;aacute;s importante era que los m&amp;aacute;s poderososmecacerebros gubernamentales estaban siguiendo la misi&amp;oacute;n. Juncos sevolvi&amp;oacute; a preguntar por en&amp;eacute;sima vez si era realmente &amp;eacute;l qui&amp;eacute;nestaba al mando. Supuestamente, &amp;eacute;l ten&amp;iacute;a que decidir cosas comocontinuar o abortar la misi&amp;oacute;n o cambiar de alguna manera lo yaplanificado. Pero lo cierto era que, si osaba en alg&amp;uacute;n momento estaren contra de la &amp;ldquo;recomendaci&amp;oacute;n&amp;rdquo; realizada por alg&amp;uacute;n mecacerebrogubernamental, tendr&amp;iacute;a que fundamentarla muy bien. Y si las cosassal&amp;iacute;an mal, seguramente esa misma argumentaci&amp;oacute;n la deber&amp;iacute;a repetirluego delante de una corte marcial. Esta l&amp;iacute;nea de pensamientosiempre lo deprim&amp;iacute;a, pero era dif&amp;iacute;cil dejarla de lado sobre todo enmomentos como aquel.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Por delante colgando del techo estabael enorme panel de visualizaci&amp;oacute;n principal, con diferentes im&amp;aacute;genessuperpuestas en su superficie brindando informaci&amp;oacute;n en tiempo real.Siete de ellas mostraban el campo de visi&amp;oacute;n de cada uno de losagentes enviados. En un gr&amp;aacute;fico aparte se mostraba las trayectoriasde los agentes y de las astronaves wags cuyas &amp;oacute;rbitas se cruzar&amp;iacute;anen algunos minutos m&amp;aacute;s. La astronave que hab&amp;iacute;a sido seleccionadacomo objetivo estaba se&amp;ntilde;alada en un color diferente. El generalcontemplaba todo aquello con pasividad. Solo le restaba concluir lataza de caf&amp;eacute; que le hab&amp;iacute;an alcanzado, mientras su mirada se perd&amp;iacute;aen las im&amp;aacute;genes que los agentes estaban transmitiendo en ese precisomomento. Tan solo un cielo cubierto de blancas y brillantes nubes.Luego la niebla de las nubes cubri&amp;eacute;ndolo todo, hasta que por fin sedisipan para mostrar un cielo mucho m&amp;aacute;s azul que antes. Cada vez m&amp;aacute;sobscuro con el correr de los segundos. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo ser&amp;iacute;a estar all&amp;iacute; enese momento? &amp;iquest;Cu&amp;aacute;les ser&amp;iacute;an las percepciones de esas complejasm&amp;aacute;quinas? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; significar&amp;iacute;a ser una inteligencia artificial?&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;AMR4911 se mov&amp;iacute;a en un universolento. Los minutos eran eternidades para &amp;eacute;l/ella/eso. En esosmomentos se encontraba atravesando la atm&amp;oacute;sfera terrestre junto conotros seis agentes de su mismo tipo, los AMR numerados desde el 4912al 4917. Hac&amp;iacute;a menos de un a&amp;ntilde;o que hab&amp;iacute;a sido activado (&amp;iquest;nacido?)y desde entonces se hab&amp;iacute;a estado preparando para ese momento. Sinembargo, el nerviosismo y la ansiedad eran solo definiciones dediccionario para &amp;eacute;l. El estaba al mando, pero daba lo mismo quefuera cualquiera de ellos. Alguien ten&amp;iacute;a que realizar lacoordinaci&amp;oacute;n y le hab&amp;iacute;a tocado a &amp;eacute;l por un simple azar en laplanificaci&amp;oacute;n. Si el enemigo lo destru&amp;iacute;a, cualquier otro agenteestaba en condiciones de tomar su lugar. La redundancia maximizabalas posibilidades de &amp;eacute;xito. Todos estaban en constante comunicaci&amp;oacute;n,no solo entre ellos sino con el comando en Tierra, enviando yrecibiendo informaci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;En ese momento se encontraba dentro deuna c&amp;aacute;psula que simulaba ser un misil inteligente com&amp;uacute;n ycorriente, de los tantos que la Tierra lanzaba todos los d&amp;iacute;as paramantener alejados a los wags. Incluso en esos momentos estabanascendiendo con muchos de estos misiles reales como escolta. A pesarde encontrarse agazapado all&amp;iacute; dentro, no estaba aislado del mundoexterior. La c&amp;aacute;psula le transmit&amp;iacute;a  toda la informaci&amp;oacute;n quenecesitaba. La c&amp;aacute;mara de proa mostraba un cielo cada vez m&amp;aacute;soscuro. La de popa, una superficie planetaria cada vez m&amp;aacute;sevidentemente esf&amp;eacute;rica. La luz del sol destellaba por entre algunosgrupos de nubes, reflejada por el espejo azulado que formaba eloc&amp;eacute;ano Atl&amp;aacute;ntico. Estaban a una altura de poco m&amp;aacute;s de cientosetenta kil&amp;oacute;metros y la temperatura comenzaba a descendervertiginosamente. El silbido del aire hac&amp;iacute;a rato que se hab&amp;iacute;aapagado, al perder el aire su densidad. Aceleraban a unas cuatrogravedades terrestres, y su velocidad se acercaba a los veinte milkil&amp;oacute;metros por hora. Se encontraban a punto de alcanzar la &amp;oacute;rbitabaja, en donde estaba previsto que entren en contacto con elobjetivo.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;No pas&amp;oacute; mucho tiempo antes de que elfotoradar detectara una lluvia de misiles hostiles en curso decolisi&amp;oacute;n con ellos lanzados desde la flota wag. AMR4911 no solo semanejaba a s&amp;iacute; mismo. Tambi&amp;eacute;n ten&amp;iacute;a el control de muchos de losotros misiles &amp;ldquo;normales&amp;rdquo; que los escoltaban. Por lo tanto, nosolo pudo cambiar su propia trayectoria de tal forma que a losmisiles enemigos les resultara m&amp;aacute;s dif&amp;iacute;cil impactarlo, sino quetambi&amp;eacute;n gui&amp;oacute; a unos cuantos de sus s&amp;uacute;bditos hacia su destrucci&amp;oacute;nal hacer que se estrellaran contra los atacantes. Se comenzaron asuceder una serie de mudas explosiones en aquellos suburbios delespacio, a la vez que material incandescente sal&amp;iacute;a despedido entodas direcciones sin que las condiciones de microgravedad losafectara demasiado.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Cuando el globo terrestre dej&amp;oacute; deinterponerse en la l&amp;iacute;nea de visi&amp;oacute;n, comenz&amp;oacute; la lluvia de l&amp;aacute;seresde alta potencia. Uno de ellos empez&amp;oacute; a irradiarlo. Todo un lado dela superficie refractante de su c&amp;aacute;psula comenz&amp;oacute; a refulgir en untono verdoso. Pero ese intenso haz de luz coherente no pod&amp;iacute;arefractarse por completo, y parte de la energ&amp;iacute;a era absorbida por elfuselaje, cuya temperatura comenz&amp;oacute; a subir r&amp;aacute;pidamente. Sinembargo, ya estaba en camino otro de sus sirvientes, una especie deescudo antil&amp;aacute;ser que se interpuso entre &amp;eacute;l y el ardiente hazluminoso. La misi&amp;oacute;n del escudo era no solo defenderlo, sino intentardesviar el l&amp;aacute;ser hacia su misma fuente de emisi&amp;oacute;n. Y si bien era unmejor refractor que el fuselaje de su c&amp;aacute;psula, segu&amp;iacute;a sin serperfecto. Antes de poder neutralizar el l&amp;aacute;ser comenz&amp;oacute; adesintegrarse. Todav&amp;iacute;a no hab&amp;iacute;a sido destruido por completo cuandosu reemplazo ocup&amp;oacute; su lugar. Cuando los propulsores del primerescudo empezaron a fallar, dio la impresi&amp;oacute;n de salir despedido haciaatr&amp;aacute;s, hacia la superficie del planeta. Lo que pas&amp;oacute; realmente fueque ya no pudo sostener la vertiginosa aceleraci&amp;oacute;n del resto delgrupo. Este segundo escudo tambi&amp;eacute;n era el &amp;uacute;ltimo. Los restantesestaban ocupados protegiendo a los dem&amp;aacute;s agentes.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Uno de esos otros escudos cedi&amp;oacute;. Erael de AMR4913. El indefenso agente se transform&amp;oacute; instant&amp;aacute;neamenteen un peque&amp;ntilde;o sol verde. La telemetr&amp;iacute;a de su fuselaje indicaba unatemperatura de novecientos grados cent&amp;iacute;grados y subiendo. Para noser convertido en plasma, AMR4913 tuvo que alinearse tras el escudode otro de los agentes.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Los primeros misiles explosivos quelideraban el convoy de asalto humano ya estaban llegando a la flotawag. Sus propulsores principales se hab&amp;iacute;an agotado. Ahora soloten&amp;iacute;an la energ&amp;iacute;a suficiente para realizar ligeros ajustes en sustrayectorias y nada m&amp;aacute;s. Se acercaban a una velocidad relativa dedos mil quil&amp;oacute;metros por hora.  AMR4911 pod&amp;iacute;a ver por los sensoresde cada uno de ellos. All&amp;iacute; estaban las astronaves wag, lanzando susmisiles y destellando sus l&amp;aacute;seres. Los misiles con cargas menospoderosas fueron dirigidos a la astronave objetivo, con el fin dedeshabilitar sus ca&amp;ntilde;ones l&amp;aacute;ser. Los dem&amp;aacute;s misiles, la mayor&amp;iacute;a deellos con cargas at&amp;oacute;micas, se repartieron entre el resto de laflota.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;A medida que las astronaves wag eranalcanzadas por las bombas de los humanos, las radiaciones de losl&amp;aacute;seres y el flujo de misiles alien&amp;iacute;genas fue cediendo poco a poco.Ya era hora. La intensidad de los l&amp;aacute;seres era inversamenteproporcional a la distancia que los separaba de las astronaves quelos emit&amp;iacute;an.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Por fin estaban llegando al final desu viaje. Los agentes apagaron el propulsor principal al alcanzar losveintisiete mil quinientos kil&amp;oacute;metros por hora. Sin embargo, seacercaban a lo que quedaba del grupo de astronaves wag apenas a unavelocidad relativa de cien kil&amp;oacute;metros por hora. Un grupo de misilesespecialmente dise&amp;ntilde;ado para perforar blindajes se hab&amp;iacute;a encargadode abrir el camino por donde ellos deb&amp;iacute;an ingresar. Ya hab&amp;iacute;anestablecido contacto visual (amplificado) con el objetivo. Uno de loscostados de la astronave, de trecientos metros de largo, erailuminado por los &amp;uacute;ltimos rayos del sol, que estaba siendor&amp;aacute;pidamente eclipsado por el globo terr&amp;aacute;queo. La luz se tornabacada vez m&amp;aacute;s escasa y m&amp;aacute;s anaranjada al mismo tiempo. En el rinc&amp;oacute;nm&amp;aacute;s obscuro del planeta ya pod&amp;iacute;an verse los c&amp;uacute;mulos de lucesblanquecinas  procedentes de las m&amp;aacute;s grandes ciudades de Europa.Sobre una gran parte de &amp;Aacute;frica se estaba desarrollando una tormentaen la cual de vez en cuando resplandec&amp;iacute;a alg&amp;uacute;n rel&amp;aacute;mpago. Laastronave luc&amp;iacute;a notablemente averiada. Los ca&amp;ntilde;ones l&amp;aacute;ser y laslanzaderas de misiles desactivados aparec&amp;iacute;an como manchones negrossobre el fuselaje te&amp;ntilde;ido de rojo por el ocaso. En el punto deingreso planificado en la parte inferior, todav&amp;iacute;a se pod&amp;iacute;a apreciarun tenue c&amp;uacute;mulo de part&amp;iacute;culas que sal&amp;iacute;an despedidas por ladescompresi&amp;oacute;n. Hacia all&amp;iacute; se dirig&amp;iacute;an. A lo lejos, apareci&amp;oacute; elhalo de luz azulada proveniente de una explosi&amp;oacute;n nuclear. Seg&amp;uacute;n lospar&amp;aacute;metros est&amp;eacute;ticos humanos, aquello podr&amp;iacute;a ser catalogado como&amp;ldquo;visualmente bello&amp;rdquo;. Mediante el sistema de comunicaciones, AMR4911 sab&amp;iacute;a aquello se deb&amp;iacute;a a que un misil hab&amp;iacute;a impactado delleno contra otra de las astronaves wags. Las probabilidades desupervivencia de la tripulaci&amp;oacute;n eran nulas, a no ser que algunoshubieran podido escapar antes.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;De manera sincronizada, con lospropulsores secundarios rotaron sus c&amp;aacute;psulas, orientaron las toberasprincipales hacia el objetivo y las activaron para ejecutar ladesaceleraci&amp;oacute;n final, quemando el resto de combustible que a&amp;uacute;n lesquedaba. Ya estando bajo la astronave (si es que exist&amp;iacute;a un&amp;ldquo;abajo&amp;rdquo; ), accionaron el mecanismo de apertura de cada una de susrespectivas c&amp;aacute;psulas misil&amp;iacute;sticas. Una a una se fueron partiendo almedio como cascarones de huevos al final de su per&amp;iacute;odo deincubaci&amp;oacute;n, alej&amp;aacute;ndose cada parte flotando lentamente y en sentidosopuestos. El cuerpo rob&amp;oacute;tico de los agentes qued&amp;oacute; expuesto alespacio. Desplegando sus seis extremidades articuladas, se asemejabana insectos aracnoides. Cada extremidad surg&amp;iacute;a de un cuerpo met&amp;aacute;licode m&amp;aacute;s de medio metro de di&amp;aacute;metro. El impulso final los llev&amp;oacute;directamente al borde del boquete abierto por los misiles depenetraci&amp;oacute;n. Con un par de sus extremidades se fueron adhiriendo firmemente al metal retorcido del fuselaje da&amp;ntilde;ado.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;En ese momento la luz solar hab&amp;iacute;adesaparecido por completo, y la temperatura exterior que ahoraregistraba su term&amp;oacute;metro era de apenas -151 grados cent&amp;iacute;grados. Sinembargo, sus componentes internos se encontraban trabajando atemperatura normal.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;El primero en ingresar fue  AMR4912. AMR4911 pod&amp;iacute;a recepcionar toda la telemetr&amp;iacute;a del agente, al puntotal de que era como si &amp;eacute;l mismo estuviera ah&amp;iacute; dentro. El boquetedaba a lo que parec&amp;iacute;a ser un sector de almacenamiento. Ni bieningres&amp;oacute;, el campo gravitatorio artificial generado por la astronavetir&amp;oacute; de &amp;eacute;l hacia abajo, amenazando con arrojarlo nuevamente por elmismo agujero por donde hab&amp;iacute;a entrado. Cuatro de sus extremidades loafirmaron de tal forma de que eso no ocurriera. No hab&amp;iacute;a ninguna luzencendida en ese recinto, pero esto no imped&amp;iacute;a que &amp;eacute;l pudiera ver.Hab&amp;iacute;a contenedores apilados por todos lados. Muchos lugares en dondeun wag pod&amp;iacute;a esconderse y esperar por sus enemigos. Sin embargo, porahora su visi&amp;oacute;n de 360 grados no hab&amp;iacute;a detectado la presencia dening&amp;uacute;n alien&amp;iacute;gena, ni en el espectro visible amplificado ni en elinfrarrojo. De todas formas, todas sus armas estaban listas para serutilizadas. El sensor auditivo era inservible en aquellas condicionesde vac&amp;iacute;o.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Los restantes miembros de la misi&amp;oacute;nfueron ingresando por turnos, cubri&amp;eacute;ndose unos a otros mientras lohac&amp;iacute;an. Una vez que todos estuvieron en el interior,  AMR4913 salt&amp;oacute;impulsado sobres sus seis extremidades para quedar afianzado al bordedel siguiente boquete. Se supon&amp;iacute;a que esa serie de orificiosburdamente practicados a fuerza de explosiones deb&amp;iacute;a conducirlosdirectamente al puente de mando. Por lo menos los informes deinteligencia dec&amp;iacute;an eso. Esta vez, varias piezas de amoblamientoalien&amp;iacute;gena estaban obstruyendo el paso. Por entre los intersticiosse colaban peque&amp;ntilde;as fugas de aire que r&amp;aacute;pidamente se evaporaban yse dispersaban en el vac&amp;iacute;o.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;AMR4913 incrust&amp;oacute; una de susextensiones por entre la mara&amp;ntilde;a de objetos aprisionados, asi&amp;oacute; unocualquiera con sus potentes tenazas de metal y tir&amp;oacute; con fuerza. Comoera de esperar, una veloz corriente de aire comenz&amp;oacute; a lanzar todoslos trozos de basura hacia ellos. Luego el flujo de aire empez&amp;oacute; adisminuir hasta convertirse en una briza y por fin desaparecer. Porel boquete ahora desbloqueado se filtraba una luz blanca. AMR4913elev&amp;oacute; uno de sus brazos provisto de c&amp;aacute;mara para poder ver lo queles esperaba all&amp;aacute; arriba. Era un pasillo ancho, y por ahora seencontraba vac&amp;iacute;o. Su techo estaba iluminado uniformemente, salvo porel sector en donde el misil de penetraci&amp;oacute;n hab&amp;iacute;a intentadotraspasarlo. Por lo visto, lo &amp;uacute;nico que hab&amp;iacute;a logrado era hundirloun poco. Varios focos luminoso rotos hab&amp;iacute;an quedado expuestos. Unoscuantos cables colgaban inertes. Tras todo aquello, se pod&amp;iacute;a ver elmetal abollado, pero no perforado, del techo del pasillo. A lo largodel corredor se ve&amp;iacute;an varias puertas. Uno de los extremos terminabaen una puerta doble y el otro doblaba y se perd&amp;iacute;a de vista.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;AMR4913 decidi&amp;oacute; subir. Ni bien lohizo, vio salir al primer soldado wag desde una de las puertaslaterales, totalmente cubierto con su armadura plateada. El robotpudo ver reflejada su propia figura ar&amp;aacute;cnida en el visor espejado desu casco. Desde su perspectiva, el soldado se mov&amp;iacute;a lentamente. Loque se mov&amp;iacute;a bastante m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido eran los proyectiles que hab&amp;iacute;alanzando su fusil electromagn&amp;eacute;tico. Ya no tendr&amp;iacute;a tiempo deesquivarlos por completo. Su mecacerebro procesaba a velocidadesvertiginosas, pero su cuerpo mec&amp;aacute;nico no le respond&amp;iacute;a de la mismamanera. Sin embargo, sus c&amp;aacute;lculos le indicaron que era factibledesplazarse de forma tal que las balas no lo da&amp;ntilde;aran en partesvitales. El arma que estaba utilizando el wag era muy potente, ajuzgar por la velocidad a la cual se estaban desplazando losproyectiles que disparaba. AMR4913 procedi&amp;oacute; a ejecutar el mejormovimiento de todos los que hab&amp;iacute;a analizado. Al mismo tiempo,levant&amp;oacute; uno de sus brazos y realiz&amp;oacute; una descarga de su propio ca&amp;ntilde;&amp;oacute;nelectromagn&amp;eacute;tico, teniendo en cuenta la velocidad a la que viajar&amp;iacute;anlos proyectiles y la trayectoria que estaba describiendo el cuerpodel soldado. Tres de las balas del soldado le pegaron un poco m&amp;aacute;sarriba de uno de sus brazos. La energ&amp;iacute;a cin&amp;eacute;tica era tal, que apesar de estar afirmado al borde del boquete por tres de susbrazos/piernas, el metal del suelo cedi&amp;oacute; deform&amp;aacute;ndose, por lo queel robot perdi&amp;oacute; su punto de apoyo y sali&amp;oacute; lanzado contra una de lasparedes del pasillo, que a su vez se aboll&amp;oacute; profundamente bajo elpeso del impacto. Las balas dirigidas al soldado wag terminaron porpenetrar en diferentes partes de la visera de su casco. Para cuandoel extraterrestre cay&amp;oacute; al suelo entre convulsiones, ya estabamuerto.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Toda la acci&amp;oacute;n se produjo en apenassegundos, envuelta en el m&amp;aacute;s profundo de los silencios por laausencia de aire. Milisegundos despu&amp;eacute;s de caer, AMR4913 ya se estabarecuperando. Sus c&amp;aacute;maras le mostraron un pasillo con varios soldadosy nuevos proyectiles que ya viajaban hacia su cuerpo. En seguida supoque esta vez no le iba a ser posible salir tan ileso. Su sistema demonitoreo interno estaba realizando el reporte de da&amp;ntilde;os. Lo m&amp;aacute;simportante era que hab&amp;iacute;a perdido el control de uno de sus brazos.Comprendi&amp;oacute; sin inmutarse que su final se acercaba. Eso implicaba queno podr&amp;iacute;a concluir con su misi&amp;oacute;n. De todas formas, har&amp;iacute;a todo loposible por ayudar a los dem&amp;aacute;s a continuar. En ese sentido, extendi&amp;oacute;dos brazos en direcciones opuestas y comenz&amp;oacute; a dispararmini-granadas, al tiempo que su cuerpo comenzaba a ser acribilladopor un enjambre de balas que lo agred&amp;iacute;an desde todas partes.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Las bombas comenzaron a explotar,desperdigando trozos de armaduras y cuerpos alien&amp;iacute;genas por todaspartes. La iluminaci&amp;oacute;n del techo se estaba desintegrando en unalluvia de peque&amp;ntilde;as astillas de pl&amp;aacute;sticos y vidrios. De un momento aotro, todo el pasillo qued&amp;oacute; a oscuras. El cuerpo mec&amp;aacute;nico deAMR4913, en su errante danza al son de los impactos de losproyectiles de los rifles y pistolas electromagn&amp;eacute;ticos, termin&amp;oacute; porcaer entre un grupo de soldados. Con el par de brazos que a&amp;uacute;n pod&amp;iacute;amover, le quebr&amp;oacute; la pierna a uno y hundi&amp;oacute; sus tenazas en el cascode otro a trav&amp;eacute;s del visor. Y para concluir, activ&amp;oacute; su dispositivode autodestrucci&amp;oacute;n produciendo una explosi&amp;oacute;n de considerable ondaexpansiva.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;AMR4911, desde el nivel inferior,apunt&amp;oacute; el l&amp;aacute;ser montado en uno de sus brazos haci&amp;eacute;ndolo pasar atrav&amp;eacute;s del boquete hacia el techo da&amp;ntilde;ado del pasillo, derritiendoel metal mientras describ&amp;iacute;a una circunferencia para crear unaabertura all&amp;iacute; donde el misil de penetraci&amp;oacute;n hab&amp;iacute;a fallado. Nubesde aire evaporado se comenzaron a filtrar entre los pliegues delcorte, indicando que el nivel superior a&amp;uacute;n permanec&amp;iacute;a presurizado.Seg&amp;uacute;n los informes de inteligencia, esa abertura deb&amp;iacute;a conducirdirectamente al puente de mando.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Los cinco restantes miembros delequipo ya hab&amp;iacute;an subido al pasillo. En medio de la verdosa luzirregular producida por el l&amp;aacute;ser de AMR4911, se mov&amp;iacute;an r&amp;aacute;pidamenteliquidando a los wags que todav&amp;iacute;a quedaban con vida, a la vez queproteg&amp;iacute;an la labor del l&amp;iacute;der.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Por fin el trozo de techo termin&amp;oacute; porceder al insistente rayo l&amp;aacute;ser y sali&amp;oacute; despedido en medio de laturbulencia de la descompresi&amp;oacute;n, pasando muy cerca de AMR4911, queya se hab&amp;iacute;a desplazado hacia un costado para evitar el impacto.Arriba los esperaba el nuevo boquete de bordes incandescentes quehab&amp;iacute;a sido abierto. Esta vez, en lugar de subir directamente, losrobots primero lanzaron varias granadas de microondas, esperaron unossegundos y luego ascendieron trepando &amp;aacute;gilmente como ara&amp;ntilde;asmet&amp;aacute;licas. En el puente se encontraban dispersos un buen n&amp;uacute;mero dewags. Algunos todav&amp;iacute;a se retorc&amp;iacute;an en el suelo. Otros permanec&amp;iacute;antendidos inm&amp;oacute;viles junto a sus armas, listas para un disparo quenunca lleg&amp;oacute; a realizarse. Las granadas de microondas a&amp;uacute;ncontinuaban irradiando, atravesando sin problemas las armaduras yquemando los tejidos blandos de los cuerpos alien&amp;iacute;genas. AMR4911 yAMR1912 se dedicaron al manejo de los controles de la astronavemientras que el resto, nuevamente, se encargaba de las labores deexterminio de enemigos y aseguramiento del per&amp;iacute;metro. AMR4912primero despresuriz&amp;oacute; la totalidad de la astronave, para luego cortarel generador de gravedad. De esta forma minimizaba la posibilidad deun contraataque por parte de la tripulaci&amp;oacute;n sobreviviente quetodav&amp;iacute;a quedaba diseminada por toda la astronave. Por supuesto, envarias ocasiones la computadora le pidi&amp;oacute; claves de acceso yconfirmaciones. AMR4912 se las deb&amp;iacute;a dar verbalmente en perfectolenguaje wag, imitando el timbre de voz del capit&amp;aacute;n de la astronave.Toda esta informaci&amp;oacute;n hab&amp;iacute;a sido obtenida mediante maniobras deinteligencia con las cuales hab&amp;iacute;an logrado infiltrar variosnanoesp&amp;iacute;as tiempo atr&amp;aacute;s. Gracias a esta informaci&amp;oacute;n, conoc&amp;iacute;an esaastronave con bastante detalle. Sin embargo, todav&amp;iacute;a quedaba porcomprender buena parte del funcionamiento de sus motores y escudos decontenci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;AMR4911 estaba ingresando manualmentepar&amp;aacute;metros de navegaci&amp;oacute;n. Mientras lo hac&amp;iacute;a, desde el control enTierra le informaron que catorce astronaves hab&amp;iacute;an cambiado sustrayectorias y se dirig&amp;iacute;an hacia ellos. La primera llegar&amp;iacute;a en unosminutos. Estaba claro que no podr&amp;iacute;an hacerles frente. Solo ten&amp;iacute;anuna astronave con la mayor parte de su armamento arruinado por ellosmismos minutos antes. Debido a que esa era una astronave de tipoportanaves, dispon&amp;iacute;an de unas treinta naves de tipo caza y unos diezbombarderos. Pero no serv&amp;iacute;an de nada sin pilotos para manejarlos.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Los propulsores de posicionamiento seactivaron seg&amp;uacute;n la programaci&amp;oacute;n de AMR4911. Cuando la astronaveestuvo correctamente orientada, el motor de antimateria se puso enmarcha y se inici&amp;oacute; una brutal aceleraci&amp;oacute;n empujada por la toberaprincipal.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;AMR4912 contrarrest&amp;oacute; exactamente almismo tiempo la aplastante aceleraci&amp;oacute;n con vectores gravitatoriosdebidamente orientados, pero dej&amp;oacute; en forma deliberada que actuarauna fuerza de seis gravedades terrestres con el fin de eliminar alresto de la tripulaci&amp;oacute;n biol&amp;oacute;gica. El objetivo de la misi&amp;oacute;n no eracapturar prisioneros, y deb&amp;iacute;an evitar a toda costa cualquier tipo deresistencia. Todos los robots estaban ya debidamente afirmados, perolos dem&amp;aacute;s objetos sueltos, incluyendo los cuerpos de los soldadoshervidos por las granadas de microondas, salieron despedidos paraluego chocar violentamente contra una de las paredes.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;La Tierra se comenz&amp;oacute; a alejar demanera perceptible. Cuando estuvieron a una distancia prudentepudieron aumentar aun m&amp;aacute;s la aceleraci&amp;oacute;n. Ahora que ya eraimposible que alg&amp;uacute;n wag hubiera sobrevivido, AMR4912 procedi&amp;oacute; anormalizar la gravedad. Despu&amp;eacute;s de todo, sus cuerpos mec&amp;aacute;nicosestaban optimizados para trabajar en la gravedad terrestre. Alinstante todos los objetos y cuerpos pegados contra la pared cayeronal piso.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;El control de Tierra les inform&amp;oacute; quela trayectoria actual los iba a hacer pasar muy cerca de otraastronave wag. Y al parecer, esta astronave ya lo sab&amp;iacute;a porque hab&amp;iacute;arealizado el lanzamiento de varios misiles nucleares hacia ellos. Elimpacto era inminente y suceder&amp;iacute;a en segundos... Hubiera sido elfin, si no fuera porque justo en ese momento el motor antimaterial seapag&amp;oacute;, siendo reemplazado por su equivalente taqui&amp;oacute;nico. La energ&amp;iacute;aexpulsada por la tobera principal vari&amp;oacute; hacia un tono azulado. Uncampo de contenci&amp;oacute;n rode&amp;oacute; a la astronave justo en el precisoinstante en el que &amp;eacute;sta romp&amp;iacute;a la barrera relativista de la luz eingresaba en el hiperespacio.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Los misiles nucleares llegaronin&amp;uacute;tilmente unos segundos despu&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Pas&amp;oacute; un a&amp;ntilde;o desde  aquella memorablehaza&amp;ntilde;a. Un a&amp;ntilde;o de incertidumbre sin saber lo que le hab&amp;iacute;a sucedidoa la astronave y a sus captores luego de haber saltado alhiperespacio. Entonces repentinamente comenzaron a recibir losprimeros datos. Todo era parte del plan. Se sab&amp;iacute;a que la astronavetendr&amp;iacute;a que ocultarse en el hiperespacio para no ser destruida, ytambi&amp;eacute;n que no tendr&amp;iacute;a suficiente combustible taqui&amp;oacute;nico como paravolver de regreso a la Tierra. Por lo tanto, estaba previsto queingresara en alg&amp;uacute;n punto del espacio normal a un a&amp;ntilde;o luz dedistancia del sistema solar y que los robots comenzaran a realizar laingenier&amp;iacute;a inversa de todos los sistemas que posibilitaban el viajehiperlum&amp;iacute;nico. Algunas cosas ya las sab&amp;iacute;an gracias a la labor delos nanoesp&amp;iacute;as, pero la mayor parte las ignoraban completamente.Varados en medio del vac&amp;iacute;o interestelar y sin combustible pararealizar ninguna maniobra, los robots continuaron con lainvestigaci&amp;oacute;n al tiempo que enviaban todos los avances hacia lalejana Tierra. La comunicaci&amp;oacute;n era pr&amp;aacute;cticamente unidireccionaldebido al poco pr&amp;aacute;ctico retardo de un a&amp;ntilde;o.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Ocho meses despu&amp;eacute;s del primercontacto, lleg&amp;oacute; el &amp;uacute;ltimo flujo de informaci&amp;oacute;n proveniente de laastronave secuestrada:&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&lt;em&gt;Los wags nos encontraron. Hicieroncontacto con nosotros. Contestamos haci&amp;eacute;ndonos pasar por latripulaci&amp;oacute;n de la astronave, pero nos comenzaron a realizarpreguntas para validar nuestra identidad a las cuales no pudimosresponder de manera satisfactoria.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&lt;em&gt;El fotoradar detect&amp;oacute; una flota dediez astronaves. Muchas de ellas son destructores, desde los cualesnos lanzaron unos cincuenta misiles, seguramente armados con cargasat&amp;oacute;micas. En menos de tres minutos nos van a impactar, por lo queesta es nuestra &amp;uacute;ltima transmisi&amp;oacute;n. Afortunadamente, tenemos tiempode sobra para enviar las &amp;uacute;ltimas novedades.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;A continuaci&amp;oacute;n, llegaron enormescantidades de informaci&amp;oacute;n binaria conteniendo planos, fotos, videosy todo tipo de archivos de texto. Luego la marca de fin detransmisi&amp;oacute;n.  Luego nada.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;Pero eso ya no importaba. Inclusoantes de recibir esta &amp;uacute;ltima transmisi&amp;oacute;n, los humanos ya hab&amp;iacute;anconseguido los conocimientos necesarios para moverse m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido quela luz. Muy pronto los wags recibir&amp;iacute;an una visita en su propiodomicilio.&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;p style=&quot;text-indent: 0.46cm;&quot;&gt;El general Manuel Juncos se sent&amp;iacute;afeliz y desilusionado a la vez. La misi&amp;oacute;n hab&amp;iacute;a sido un &amp;eacute;xito. El&amp;uacute;nico problema es que hab&amp;iacute;a sido planificada no por humanos sinopor m&amp;aacute;quinas. El hecho de que esas m&amp;aacute;quinas hubieran sidofabricadas aunque sea inicialmente por humanos era solo un paliativo.La sensaci&amp;oacute;n que ten&amp;iacute;a le recordaba un poco a su ni&amp;ntilde;ez, cuandojugaba al ajedrez contra su computadora. Cuando ya no se le ocurr&amp;iacute;acomo continuar una partida le ped&amp;iacute;a a la m&amp;aacute;quina que le sugirieraun movimiento. Luego, en las escasas ocasiones en las que lograbaganarle, la satisfacci&amp;oacute;n de la victoria se dilu&amp;iacute;a ante la certezade que no lo hab&amp;iacute;a logrado completamente solo. Y estaba seguro deque los humanos estaban consultando cada vez m&amp;aacute;s compulsivamente asus inteligencias artificiales.&lt;/p&gt;</summary>    </entry></feed>